Un día, mientras Hugón estaba hablando con un amigo, llegó una ventolera y se llevó su erre. Justo estaba diciendo “me ha sido muy grato verte”, y le salió de la boca “me ha sido muy gato vete”. El amigo se ofendió mucho y se fue sin despedirse de él. Otro día, Hugón fue a la carnicería para comprar “pezuñas de marrano” y en su lugar dijo “pezuñas de mano”. Hugón estaba desesperado porque cuando hablaba queriendo decir una cosa, siempre le salía otra. Decía “barba” y le salía “baba”, decía “Pedro” y le salía “pedo”, decía “largo” y le salía “lago”, decía “rojo” y le salía “ojo”, decía “lunar” y le salía “luna”, y todo por el estilo. Sus amigos empezaron a pensar que Hugón bebía, y hubo quien dijo que se había vuelto loco.
Hugón fue por toda la ciudad en busca de su erre y puso un anuncio en el periódico prometiendo una buena recompensa, pero nadie respondió. Entonces, decidió robar la erre de un letrero de mármol que decía “Calle Lorca”. Robó la erre y la inscripción pasó a ser “Calle Loca”. Los que la leen no lo entienden, y si lo entienden, se ríen.
texto original Luigi Malerba, Storiette e Storiette tascabili, Torino Einaudi Tascabili, 1994, p.36
martedì 1 settembre 2009
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